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Centro de Psicología Isabel Vigil

Perder un embarazo -ya sea por un aborto espontáneo o por una pérdida perinatal, como una muerte al final de la gestación o justo tras el nacimiento- provoca un duelo profundo que, muchas veces, resulta invisible para quienes rodean a la persona o la pareja que lo vive. Es una de las formas del llamado duelo reproductivo, y entender el duelo gestacional y perinatal como lo que es -la pérdida de un hijo o una hija, y de todo lo que se había imaginado junto a él o ella- ayuda a validar lo que se siente y a empezar a sanar con más acompañamiento.

Aborto espontáneo: un duelo que necesita espacio

Un aborto espontáneo no es solo la pérdida de un embarazo: es la pérdida de una ilusión, de un futuro imaginado, de una historia que ya se había empezado a construir mentalmente. Afrontarlo bien implica darse permiso para llorar esa pérdida de sueños y expectativas, sin minimizarla ni compararla con otras experiencias.

Algunas formas de encontrar apoyo tras un aborto espontáneo:

  • Hablar con un profesional especializado en duelo gestacional.
  • Unirse a grupos de apoyo para pérdida de embarazo, presenciales o virtuales.
  • Buscar pequeños rituales personales que ayuden a honrar esa pérdida, a tu manera y a tu ritmo.

Pérdida perinatal: capas de dolor, culpa y soledad

Cuando la pérdida ocurre más avanzado el embarazo o durante el parto -lo que se conoce como pérdida o muerte perinatal-, la experiencia suele ser especialmente traumática. A menudo se mezclan varias capas de dolor: la propia pérdida del bebé, sentimientos de culpa (aunque no haya nada que la justifique) y una soledad muy particular, porque a veces ni siquiera el entorno cercano sabe cómo nombrar lo ocurrido.

Comprender el duelo perinatal ayuda a los padres y madres a darse permiso para honrar la memoria de su bebé, y a acceder al apoyo emocional -y, si lo desean, espiritual- que necesitan para sanar.

EMDR y ART: terapias adecuadas para este tipo de duelo

Cuando la pérdida gestacional o perinatal ha sido especialmente traumática -por las circunstancias del parto, por imágenes concretas que se repiten en la mente, o por la intensidad del shock inicial-, terapias como el EMDR y el ARTpueden ser especialmente adecuadas. Ambas trabajan directamente sobre cómo el cerebro ha almacenado el recuerdo traumático de la pérdida, no solo sobre cómo se habla de él:

  • El EMDR, mediante estimulación bilateral, ayuda a reprocesar las imágenes y sensaciones más dolorosas asociadas a la pérdida, hasta que dejan de tener la misma carga emocional.
  • El ART, también con estimulación bilateral, trabaja mediante el reemplazo voluntario de imágenes: la persona, guiada por la terapeuta, transforma conscientemente las imágenes asociadas al recuerdo, sin necesidad de revivir el suceso en todo detalle. Suele requerir muy pocas sesiones.

Ninguna de las dos terapias borra el recuerdo del bebé ni pretende hacerlo: ayudan a que ese recuerdo pueda sostenerse sin el peso añadido del trauma.

La sanación emocional lleva tiempo

Sanar después de una pérdida gestacional o perinatal requiere tiempo, autocompasión y cuidado. Sea cual sea el tipo de pérdida -un aborto espontáneo, una pérdida perinatal o un proceso de infertilidad asociado-, la sanación puede apoyarse en herramientas como:

  • Llevar un diario personal donde poner en palabras lo que se siente.
  • Iniciar un proceso de terapia especializada en duelo gestacional y perinatal.
  • Crear rituales propios que ayuden a honrar ese proceso de duelo.

Cuando la pareja vive el duelo de forma distinta

Es habitual que, dentro de una pareja, cada persona viva el duelo por una pérdida gestacional o perinatal de una manera diferente -en tiempos distintos, con expresiones distintas de la tristeza-. Apoyarse mutuamente es clave para la sanación de ambos. Algunas claves para lograrlo:

  • Mantener una comunicación abierta sobre cómo se siente cada uno, sin dar por hecho que el otro debería sentir lo mismo o de la misma forma.
  • Crear rituales compartidos que ambos sientan como propios.
  • Considerar terapia de pareja especializada en pérdida gestacional si el proceso resulta especialmente difícil de atravesar juntos.

Es importante recordar que ambos miembros de la pareja necesitan su propio espacio y su propio tiempo para llorar y sanar, aunque compartan la misma pérdida.

Honrar la memoria del bebé

Honrar la memoria del bebé tras un aborto espontáneo, una muerte perinatal o cualquier pérdida gestacional puede ser una parte importante del proceso de duelo. Algunos ejemplos de rituales de recuerdo:

  • Plantar un árbol en su memoria.
  • Crear una caja de recuerdos con objetos significativos.
  • Elegir un nombre, aunque sea en privado, o una fecha para recordarlo cada año.

Estos pequeños actos de recuerdo pueden convertirse en pasos sanadores dentro del propio proceso de duelo.

En resumen

El duelo gestacional y perinatal es un dolor real y profundo, tanto si se trata de un aborto espontáneo como de una pérdida perinatal. Merece el mismo reconocimiento, el mismo acompañamiento y el mismo tiempo que cualquier otra pérdida importante. Buscar apoyo -profesional, en grupo o en pareja- y encontrar formas propias de honrar la memoria del bebé pueden ser pasos fundamentales en el camino hacia la sanación.

¿Es normal sentir un duelo tan intenso por un aborto espontáneo?

Sí. Un aborto espontáneo implica la pérdida de un embarazo, pero también de una ilusión y un futuro imaginado, y es perfectamente comprensible que genere un duelo profundo, se produzca en la etapa de la gestación que sea.

¿Qué diferencia hay entre el duelo por aborto espontáneo y el duelo perinatal?

El aborto espontáneo ocurre en etapas más tempranas del embarazo, mientras que la pérdida perinatal se refiere a la muerte del bebé al final de la gestación o poco después del nacimiento. Ambas son pérdidas legítimas, aunque la pérdida perinatal suele conllevar capas adicionales de trauma y de decisiones prácticas muy dolorosas.

¿Cómo puedo apoyar a mi pareja si vivimos esta pérdida de forma distinta?

Manteniendo una comunicación abierta, sin exigir que sienta lo mismo que tú ni en los mismos tiempos, y buscando, si es posible, rituales o espacios de apoyo -incluida la terapia de pareja- que ayuden a acompañaros mutuamente sin invalidar la forma de duelo de cada uno.

Si atravesar un aborto espontáneo o una pérdida perinatal te ha dejado con un dolor que sientes difícil de sostener sola o en pareja, no tenéis que hacerlo sin apoyo. Podéis escribirnos para valorar juntas el acompañamiento psicológico especializado más adecuado para vuestra situación.

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