Mi historia

Siempre me he sentido atraída por profesiones que implicaran ayudar a los demás.  Hija de médico,  crecí viendo cómo la medicina podía devolver el bienestar a las vidas de tanta gente, sin embargo, yo no me sentía atraída por aquellas revistas científicas que rodaban por mi casa. A mi me atraía la complejidad de la mente. Curiosamente mi idea de hacer psiquiatría o psicología fueron vistos con bastante reticencia y acabé abandonando la idea. Pero me quedé con la espinita clavada. 

Elegí otra profesión que tenía también que ver con el cuidado de las personas, la docencia, y me dediqué durante años, trabajando en distintos centros, privados y públicos, de los que que guardo muy buenos recuerdos. En ellos observé como el entorno influye en el desarrollo de las personas, las familias, los problemas, los éxitos, pero sabía que mi ayuda podía ir poco más allá de la enseñanza del idioma. Para poder ayudar a aquellos estudiantes  de una menara más profunda necesitaba una formación y un trabajo específicos. 

Como aquella espinita perduraba en mi,  un buen día decidí matricularme en Psicología. Aquello me permitiría entender a mis alumnos, a sus familias, a mis compañeros, etc…. No tenía ni idea de cuanto iba a cambiar mi vida.

Nada más graduarme compañeros, conocidos, amigos de gente cercana a mi empezaron a pedirme ayuda, unos para gestionar oposiciones, otros por problemas emocionales, otros por dificultades laborales…. A mi me sorprendia mucho que me eligieran a mi en vez de a un profesional experimentado, pero decidí ayudarles de forma altruista, hasta donde yo podía. Y así fue como descubrí que la clínica era mi verdadera pasión. Aquellos conejillos de Indias me animaron a poner mi despacho, a avanzar en ese mundo en el que me había adentrado y empezó el proceso.

Empecé una formación especializada, sacando el Master de Psicología General Sanitaria y empezando una metódica formación en EMDR, desde los niveles 1 y 2, pasando por el Master en EMDR, mención de clínico en EMDR, y continuando mi formación hasta llegar a hacerme consultora en EMDR. 

Abandoné con cierto pesar la enseñanza, y empecé mi carrera como psicológica. Desde mi formación como clínico hasta mi titulación como consultara han pasado por mi consulta muchas personas con excelentes resultados.  Mi trabajo coincide con mi pasión y por eso me hace feliz. Sigo formándome cada día, intento llegar a ser la mejor versión de mi misma, la mejor psicóloga posible para llegar al mayor número de personas y seguir creciendo juntas. 

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