A menudo observo que hay gente que tiene verdaderos conflictos con otros por su forma de hablar y de expresarse. Con frecuencia tienen razón en lo que dicen, pero su tono de voz, la expresión de su cara, las palabras que eligen llevan tanta agresividad que el interlocutor lo recibe como una agresión. Es decir, sus formas les hacen perder la razón, y aunque ellos siguen convencidos de que están en poder de la verdad, se quedan solos y enfadados con su verdad.
Mejorar la manera de dirigirse a otros sólo es cuestión de práctica, de seguir unas pautas.
1) Tener empatía por el otro, el decir, ponerse en sus zapatos. Para mi este es el punto fundamental. En la mayoría de los casos si conseguimos ponernos en la piel de la otra persona no nos sentimos enfadados
2) Ser consciente de qué me pasa a mi realmente, cuáles son mis necesidades
3) Pasar a la acción, es decir, pedir lo que necesito de un modo que no resulte hiriente.
El psicólogo americano Marshall Ronsenberg es el creador del método La Comunicación no Violenta, un modo de escuchar y comunicarse con los demás hasta encontrar soluciones en las que todas las partes salgan ganando. Su frase básica era “La violencia es una expresión trágica de necesidades no cubiertas”.
 
Os dejo hoy aquí dos recomendaciones de seguidores de Marshall, que ayudan a reflexionar sobre cómo comunicarnos.
El primero es el libro de Thomas d’Asembourg, abogado, asesor jurídico y animador de una asociación de jóvenes con problemas Deja de ser amable: sé auténtico. En él d’Asenmbourg, explica este método de Comunicación no violenta y pone un montón de ejemplos. En ocasiones puede resultarnos un poco excesivo o repetitivo, pero la idea fundamental la expone de manera que nos queda muy clara.
 
El segundo es un vídeo de Pilar de la Torre, psicóloga y formadora en Comunicación no violenta, sobre cómo recibir un no
 
Espero que os gusten
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