Nos resulta muy incómodo decir “no” cuando nos insinúan: “ no te importa si…” “como tú ya vas por ahí… podrías” “¿verdad que harías esto por fa?” “no sabes cuánto te agradecería si… “ etc… con muy buena cara y un tono de voz super agradable. Después de estas frasecitas nos encontramos todo tipo de cargas: cambios de turnos en el trabajo, horas extras para compañeros, favores a familiares y a amigos… Esto sólo tiene un nombre: manipulación.
Cuidado que no estoy hablando del “hoy por ti, mañana por mi” que es parte de las relaciones sanas entre las personas. Me refiero al tipo de gente que dice “hoy por mi, mañana también”. Y si actuamos de modo diferente a cómo esperan, entonces nos miran mal, nos dicen “qué egoísta..” “qué poco solidario” “qué mal amigo..” etc. Y en muchos casos, para evitar el conflicto, para que no nos critiquen, acabamos aceptando : “¡Claro, mujer, como no!” mientras que en el fondo nos rabiamos con nosotros mismos por no haber sido capaces de actuar de otra manera.
Puede que nos cueste y nos incomode pedir lo que nosotros necesitamos y a veces incluso pensaremos que el problema es nuestro, que somos unos egoístas, que total que más nos da… y esto hará que no cambiemos y que sigamos enfadados con nosotros mismos. Está claro que lo ideal sería que que estas personas cambiaran. Pero no podemos confiar nuestro bienestar al cambio de los demás. Si nosotros somos los que decimos cambiar, será más factible.